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La familia de José Arias clama por Justicia

Puerto Madryn (Fuente REVISTA PUERTO).-  Su esposa y sus siete hijos anticiparon que exigirán el esclarecimiento del naufragio. Arias había contado que en la anterior navegación sufrieron el ingreso de agua en los camarotes. Denuncian el abandono de la empresa Ostramar. Ayer hubo una marcha en el muelle de Madryn.

José Omar Arias era el 1° Oficial de Pesca del buque Repunte, y desde el sábado permanece desaparecido, tras el naufragio del barco colorado en proximidad de las costas de Chubut. Tenía 41 años, había nacido en Sierra Grande, Río Negro, y vivía junto a su familia en Puerto Madryn.

Irene Guerrero es la esposa de José Arias y recibió a REVISTA PUERTO en su casa del Barrio Comercio, donde está acompañada por sus siete hijos, nietos, familiares y allegados. Sus rostros evidencian las huellas del dolor irreparable; admiten que en esa casa, ya nada será igual. “Lamentablemente hoy nos toca vivir como familia esta situación muy terrible y dolorosa, y pedimos que se continúe la búsqueda. Queremos que los cuerpos aparezcan y que se haga justicia por lo sucedido”, es la primera reflexión que suelta Irene.

No tarda en resaltar y poner sobre el tapete las falencias que presentaba el buque; Arias les había contado que en la anterior navegación tuvieron el ingreso de agua en la zona de camarotes.

“Todos sabemos en qué situaciones navegan estos barcos. Era una palangana. Los autorizan a salir y los mandan al mar a matar gente”, afirma Irene sin poder contener el llanto. “El único tripulante de Puerto Madryn era mi marido, por eso hicimos la marcha para pedir justicia. No vamos a parar hasta que se esclarezca lo que pasó, para que esto no le ocurra a ninguna otra familia”, planteó, luego de encabezar una marcha por el muelle Piedra Buena y arrojar flores en honor a las víctimas.

Por necesidad

Irene Guerrero sostiene que el caso del Repunte no es el único barco que está en dudosas condiciones de navegabilidad, y que los tripulantes lo saben, pero necesitan trabajar y asumen los riesgos. “Los barcos son viejos, están en mal estado, hacen agua, y los marineros lo saben, pero tienen la imperiosa necesidad de salir a trabajar. Pero este hecho debe ser una bisagra, un antes y un después. Debe caer todo el rigor de la ley sobre quienes hicieron las cosas mal”, reclamó. Los familiares plantean que este siniestro no debe ser uno más, sino que se debe actuar y profundizar los controles.

“Quiero que traigan a mi marido, sé que no lo voy a poder tener vivo, pero quiero el cuerpo. Y que esto no suceda más en la Argentina. Quedan familias enteras sufriendo. El día jueves a las 11 de la mañana vamos a hacer otra marcha, porque están llegando también familiares de los otros tripulantes de Mar del Plata”, anticipó sobre la convocatoria realizada a la comunidad.

El Repunte hacía agua

José era la segunda vez que navegaba en ese buque. “Recuerdo que la primera vez que navegó en ese barco, me dijo que un día se despertó y que su camarote estaba lleno de agua”, contó Irene. “Pero había necesidad por el dinero, tenemos una hija en la facultad, otra tiene problemas de salud, y él subió igual para ayudar a su familia. Así es la vida de los hombres de mar, arriesgan su vida, sabiendo todo el mundo que muchos barcos no están en condiciones”, insistió.

La esposa del 1° Oficial de Pesca del Repunte recuerda que Arias “navegó desde los 16 años y tenía mucha experiencia, mucha gente de la actividad lo conoce. Era muy precavido, y estoy segura de que mi marido fue el último que se tiró al agua. Él siempre decía: ‘si alguna vez pasa, voy a salvar primero a mis compañeros’. Estoy segura de que luchó por ayudar a los demás en ese momento”, repasa al intentar imaginar cómo fueron esos momentos trágicos y fatales.

Se siente orgullosa del ejemplo que este hombre de mar fue para sus hijos. “Hace dos años estudió para superarse. Y a los 40 años se recibió de capitán, y ahora andaba de Oficial. Con todo el esfuerzo que él hizo logró su título y para nosotros era un gran orgullo; era un gran tipo, un tipo de familia. Venía a la casa y se reunía con todos sus hijos a comer. En honor a él, no voy a parar hasta que se haga justicia”, reitera.

Deplorable actitud de Ostramar

Los duros cuestionamientos a la empresa de Luis Caputo no tardan en llegar. Nadie de Ostramar SA les avisó del siniestro y dicen que fueron totalmente abandonados. “La empresa nunca se acercó. Me enteré por los medios que el barco se hundió. No fueron capaces de decirme: ‘Irene, el barco tuvo un accidente’. No me llamaron, lo que muestra que nos les importan nada sus trabajadores”, enfatizó.

Irene además dijo que “cuando fui a Prefectura, le pedí que también sean más humanos, porque tampoco me daban información. Que por lo menos le avisaran a la empresa que un tripulante era de Madryn, y que acá había una familia desesperada”.

“Fue un momento terrible de incertidumbre y angustia, pero desde la empresa ni se dignaron avisarnos que algo había pasado. Recién ayer mandaron a alguien para que vayamos al hospital, porque yo pedía psicólogos para atender a mi familia en este momento. Estamos destrozados todos, llorando acá en mi casa, y a la empresa no le importó nada”, cuenta al dejar al descubierto la deplorable actitud de la empresa de Caputo.

“Me saco el sombrero por la atención que nos dieron en el hospital de Puerto Madryn, porque no se negaron a ayudarnos; pero correspondía a la empresa hacerse cargo. Ellos se llenan los bolsillos viniendo a pescar langostino y largaron ese barco sin estar en condiciones llevando a una muerte segura a los tripulantes. Los dueños de Ostramar no han tenido ni un poco de humanidad con las familias, nos dejaron en el abandono total”, repudió Irene.

“Que no sea en vano”

“Le pido al Presidente de la Nación, al Gobernador y al Intendente que se fijen cómo salen esos barcos, con papeles firmados que dicen que están aptos, y salen y hacen agua. Los largan al mar a matar gente. Tiene que haber un cambio a partir de esto, un antes y un después, que esto no sea en vano”, reitera al insistir en que no bajarán los brazos para que haya un replanteo profundo dentro de la actividad a partir de este luctuoso suceso. “Que se tomen otras medidas cuando se anuncia un temporal como el que se venía. Todos sabían que se venía una fuerte tormenta y el martes dejaron salir a barcos chicos como este, que se hundió. Como madre que se quedó con sus hijos pido que se haga justicia”.

“Mi papá es mi héroe”

Sofía Arias, una de las hijas de José, expresó su agradecimiento por el apoyo recibido de mucha gente anónima que les expresan su solidaridad en este crudo momento. “Mi papá es mi héroe, y lo será toda mi vida. Haré lo imposible para encontrarlo, porque se merece ser sepultado dignamente. Se merece una estatua, literal, porque mucha gente lo aprecia un montón. Siempre ha sido bueno con todos, por eso hoy tenemos tanta gente acompañándonos, y con mensajes de apoyo”, dijo con la voz quebrada por la emoción y el dolor inconmensurable.

“Él me dijo que amaba el mar. Y que un día se lo iba a llevar. Me quedo con eso: que se fue, navegando como él quiso. Nunca voy a entender lo que pasó, ninguna respuesta me va satisfacer. Seguro fue el último en abandonar el barco para ayudar a sus compañeros. Lo único que quiero es que lo encuentren. Mi casa nunca va a ser la misma, mi papá era la alegría, venía y nos completaba a todos”, dice ante la atenta mirada de sus hermanas y sobrinos, que tienen sus ojos inundados de lágrimas.

“Basta de jugar con la necesidad de la gente”

Finalmente, Irene pide que no los dejen solos, y vuelve a destacar la figura de José. “Un recuerdo que tendré siempre, es que él se sentía orgulloso de haber progresado. Se recibió de capitán a los 40 años y lo hizo para ser una referencia para sus hijos, para que vieran el ejemplo de que con esfuerzo todo se puede. Era un hombre de familia, cada vez que llegaba lo primero que hacía era reunir a su familia. Siempre venían a golpear la puerta pidiéndole que los ayudara a embarcar. Y él, agarraba y llamaba a diferentes empresas para buscarles trabajo a los marineros que lo necesitaban”.

“Pido justicia, y que los medios no me dejen sola, para que estos barcos no salgan más a matar gente. Basta de jugar con la necesidad de la gente. Basta de matar gente. Sé que si mi marido estuviera, me diría: ‘gorda, salí a hacer justicia’; y eso voy hacer hasta las últimas consecuencias”, concluyó.

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